miércoles, 23 de diciembre de 2009

Manganelli

"Así pues, en esta casa yo habito y tengo ante mí los interrogantes de quién o qué es el caballo, de quién me ha precedido en esta casa, de cuál será la función y el poder de esta casa y por lo tanto de quien en ella habitaba, de cuáles de esos poderes me han sido transmitidos por el mero hecho de morar aquí. Está, por último, mi relación con la ciénaga. He dicho que la ciénaga se me ha revelado no ya como una extensión de aguas expoliadas, sino como la sede de una infinidad de vidas mínimas pero dotadas de destino, Pero la ciénaga muda se transforma; a veces, desde la ventana larga que corona lo que he llamado la proa de la casa se me aparece como un desierto fangoso, en el cual no consigo distinguir huellas de agua estancada; sólo dunas húmedas, empapadas. A veces la descubro invadida por una vegetación mísera pero prepotente, una extensión de arbustos, matorrales, matojos de hierbas miserables, marchitas y malsanas; en torno a estos arbustos se recoge un poco de agua, como si a esas hierbas entristecidas les fuera reconocida una majestad semejante. Más a menudo, las aguas se imponen, pero dibujando en cada ocasión paisajes distintos; a veces una serie de dunas confiere a lo que veo un aspecto oriental, a veces una extensión de agua parece querer simular un mar sin olas y un río inmóvil, contenido para su estupefacción por un dique invisible. Jamás he asistido a tales metamorfosis; en cada ocasión encuentro el paisaje transformado en el momento en que me siento ante la ventana; quizás se haya transformado horas antes, quizás en ese mismo momento; en cualquier caso, jamás lo he visto proseguir una metamorfosis, jamás lo he sorprendido en su transformación; no es imposible que las transformaciones sean instantáneas; en cualquier caso, son perfectamente silenciosas. Creo que mi ignoto predecesor quiso anotarse una de las muchas imágenes de la ciénaga; quizás una imagen que le había fascinado. No puedo negar que a veces esta metafórica laguna me fascina y que en cada ocasión me pregunto cuál será la forma bajo la que se me aparecerá la próxima vez. Pero la cuestión central, un enigma más, es: ¿sabe la ciénaga que es contemplada? En cierto modo, yo creo que lo sabe, y por eso se transforma."

Giorgio Manganelli
La ciénaga definitiva

1 comentarios:

Blogger Luna ha dicho...

La leí en verano junto a los otros dos.
No conocía al autor y me gustó muchísimo.

25 de diciembre de 2009, 22:58  

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